La sostenibilidad es más eficaz cuando da forma a un proyecto desde la primera decisión sobre el emplazamiento, en lugar de añadirse como un conjunto de productos técnicos. La orientación, la volumetría, el paisaje, los materiales y los patrones de uso diario pueden reducir el impacto ambiental antes de introducir sistemas complejos. El objetivo es lograr un edificio que consuma menos recursos y, al mismo tiempo, proporcione espacios saludables y confortables durante mucho tiempo.
La trayectoria solar, los vientos predominantes, la humedad, la vegetación y la topografía deben guiar el plan. El sombreado, los patios, la ventilación cruzada y la masa térmica pueden reducir la demanda de refrigeración en climas cálidos. En regiones más frías, las formas compactas, el aislamiento y la ganancia solar controlada ayudan a retener el calor. Diseñar teniendo en cuenta las condiciones locales crea una arquitectura que se siente conectada con su lugar.
Una envolvente eficiente es la base del diseño de bajo consumo. Los acristalamientos de alto rendimiento, la construcción hermética, el aislamiento adecuado y la reducción de los puentes térmicos limitan la transferencia de calor innecesaria. De este modo, la iluminación y los sistemas mecánicos eficientes pueden dimensionarse para una carga menor. La energía renovable es más valiosa una vez que la demanda ya se ha reducido.
La recolección de agua de lluvia, los accesorios de bajo flujo y el riego responsable reducen el uso de agua potable. La vegetación nativa y adaptada al clima favorece la biodiversidad y requiere menos mantenimiento. Las superficies permeables y un drenaje cuidadosamente planificado ayudan a gestionar las aguas pluviales a la vez que crean espacios exteriores más confortables.
La selección de materiales debe considerar la durabilidad, el mantenimiento, el transporte, la toxicidad y las opciones al final de su vida útil. La piedra local, la madera certificada, el contenido reciclado y los componentes reutilizables pueden reducir el impacto, pero el conjunto es tan importante como el producto individual. Un material que dura décadas puede ser más responsable que uno que requiere un reemplazo frecuente.
Los edificios son más sostenibles cuando pueden cambiar. Los diseños flexibles, las zonas de servicio accesibles y los sistemas estructurales duraderos facilitan las renovaciones futuras. Esto es especialmente importante para residencias, proyectos hoteleros y desarrollos cuyas necesidades evolucionan con el tiempo.
La arquitectura sostenible también apoya a las personas a través de la luz natural, el aire limpio, el confort acústico y el acceso a la naturaleza. En VAN GOOD DESIGN, el pensamiento ambiental se integra con la calidad espacial para que el rendimiento y el lujo se refuercen mutuamente en lugar de competir.